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Un Biólogo no....
Un biólogo no come, degusta.
Un biólogo no huele, olfatea.
Un Biólogo no toca, palpa.
Un Biólogo no respira, rompe carbohidratos.
Un Biólogo no se deprime, sufre disfunción del hipotálamo
Un Biólogo no admira la naturaleza, analiza el ecosistema.
Un Biólogo no hace elogios, describe procesos.
Un Biólogo no tiene reflejos, tiene un mensaje de neurotransmisión involuntario.
Un biólogo no tiene una función en la sociedad, tiene un nicho ecológico.
Un biólogo no hace limpieza, hace mejoramiento del hábitat.
Un biólogo no va de compras, va a aprovechar el recurso.
Un biólogo no tiene conocidos, tiene conespecíficos.
Un biólogo no tiene socios, tiene conespecíficos simbiontes.
Un biólogo no tiene enemigos, tiene conespecíficos competidores por el recurso.
Un biólogo no tiene pareja, tiene complemento génico
Un Biólogo no facilita discusiones, cataliza substratos.
Un Biólogo no coquetea, elabora un "display" reproductivo
Un Biólogo no tira, copula.
Un Biólogo no admite errores, argumenta que sus actos dependen de caracteres hereditarios sumados a aprendizaje adquirido en la infancia.
Un Biólogo no habla, coordina vibraciones de las cuerdas vocales.
Un Biólogo no piensa, realiza sinapsis.
Un Biólogo no se asusta, recibe una respuesta galvánica incoherente.
Un biólogo no se emociona, tiene picos de niveles de adrenalina.
Un biólogo macho no compite, reafirma sus niveles de testosterona.
Un biólogo hembra no es sensible, tiene ciclos hormonales periódicos.
Un Biólogo no llora, produce secreciones lacrimales.
Un Biólogo no espera retorno de llamadas, espera feed backs.
Un Biólogo no se enamora, sufre reacciones químicas y psicosomáticas.
Un Biólogo no pierde energía, gasta ATP.
Un Biólogo no divide, hace meiosis.
Un Biólogo no hace cambios, procesa evoluciones.
Un Biólogo no fallece, sufre muerte histológica.
Un Biólogo no se desprende del espíritu, transforma su energía.
Un Biólogo no deja hijos, alcanza éxito reproductivo y mejora su fitness.
Un Biólogo no deja herencia, deja pool génico.
Fuente Desconocida |
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Si Julieta fue tan ESTÚPIDA de enamorarse del enemigo y acceder a tomarse un veneno para quedar en coma profundo para ser encerrada en una cripta….
Merece lo que le paso
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- Me gusta la frivolidad, pero soy profunda
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- Me gusta la comunicación, pero no me gusta hablar por teléfono
- Me gusta la lectura, pero no leo cualquier cosa
- Me gusta viajar, pero no hacer las maletas
- Me gusta trabajar, pero odio tener que hacerlo
- Me gusta mi ciudad, pero la odio continuamente
- Me gusta la legalidad, pero pirateo cd's
- Me gusta la sensatez, pero soy totalmente irracional
- Me gusta el invierno, pero odio pasar frío
- Me gusta el verano, pero odio pasar calor
- Me gusta ser excéntrica, pero soy muy normal
- Me gusta vivir, pero odio este mundo injusto
- Me gustan los animales, pero odio a los insectos
- Me gustan las rebajas, pero no me gusta rebajarme
- Me gusta estar informada, pero odio las noticias
- Me gusta querer, pero odio a muchas personas
- Me gusta ser buena persona, pero he hecho mucho daño
- Me gusta el orden, pero necesito mi caos
- Me gusta la revolución, pero odio a Fidel Castro
- Me gusta la tolerancia, pero soy muy intransigente
- Me gusta ser independiente, pero dependo de muchas cosas
- Me gusta la intimidad, pero escribo lo que siento para que otros lo lean
- Me gustan las verdades, pero a veces prefiero que me mientan...
KIKU. |
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Adiós Noche
Se fue. Su correr pisaba todo mi dolor
de sentir que se alejaba.
Me remordía la mente
y el corazón insistía en
constantes latidos intermitentes.
No creía justa una despedida melancólica.
Llegue y cerré la puerta.
Quise escuchar música como antes lo había hecho,
pero esta noche era distinta; la música solo me haría soñar más.
Recorrieron mi mente los pensamientos
que en voz alta me decía; cuando
su sonrisa me invitaba a besarlo una noche
de pasiones.
Quise establecer una conexión entre mis pies y el piso,
pero no podía. Tome fuerzas, no se de donde,
para avanzar a mi habitación.
Los segundos pasaban como si un segundo
fuera un minuto. Mis manos paseaban por el aire
para palpar algo que sea lógico, tangible; real.
Pasó por mi mente sus caricias
que eran besos;
la delineación de mi cuerpo
que proporcionaba su mirada,
y las bellas canciones que brindaba su hablar.
Aun a pesar de eso, no podía consolar mi alma,
aquella fundida y sentenciada a la duda.
Abatida en mi cama, sentía que volaba;
y, que aquel sueño que habíamos creado
era una realidad efímera.
Mis ojos entreabiertos, confundidos y perdidos,
luchaban por cambiar la última mirada de un adiós.
Lidie con mi cama, arremetí contra mi almohada,
sude la ultima gota que me quedaba
y casi me ahogue con el mar de lagrimas que me fluía.
Por unos segundos quise solucionar todo:
llamarlo al celular, decirle que lo amaba;
que me torturaba su ausencia;
que todo es una pesadilla;
que nada de esto es real; que la vida nos quiere juntos.
Pero no pude hacer nada de eso;
solo me quedo la iniciativa de levantarme,
mirarme al espejo,
ver su rostro en el mío
y sentir que lo tengo adentro.
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Hoy escribo temblando…y las letras brotan de mis dedos como agua de manantial
que hacen de mi lápiz barquito de papel en sus torrentes convirtiéndolo en milagro.
Hoy escribo llorando… y mis lágrimas son tinta indeleble,
tinta de cristal, incolora, transparente, que mana de mis adentros…
Hoy escribo ahogada…y sujeta del cuello por una fuerza oculta
que quiere obligarme a hablarte.
Hoy escribo poseída… este sentimiento se ha apoderado de mí
haciéndome latir el corazón con intensas descargas
que lo aceleran y detienen a capricho.
Hoy escribo sin control de mi pulso…y sin poder evitar la caligrafía ininteligible,
donde mi letra “a” puede ser cualquier otra bajo esta lluvia interna.
Sólo escribo, escribo, escribo, aunque luego sea inhumano descifrarlo.
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De diversas maneras veo llegar lo que para mí ya es un final,
aquello que he intentado parar desde hace demasiado tiempo,
no puedo detener el paso del tiempo,
no puedo frenar los acontecimientos, no, no debo hacerlo por más tiempo.
Este dolor de cabeza me tiene sumida en un ir y venir de pensamientos, sensaciones entrecortadas,
recuerdos que resurgen … se vuelven a esconder y de repente vuelven a aparecer.
No hay motivos que me permitan mantaner cogida por más tiempo esta cuerda,
ese cabo que tantas cosas ha unido y que ahora,
parece ser esta ves debo soltar de una vez.
Lo mantuve atado, mirándolo día tras día, esperando sólo una señal,
un motivo para volverlo a coger entre mis manos y notar la aspereza de ese nudo,
pero nada de eso llegó.
No puedo mantenerlo quieto por más tiempo,
empieza a ser difícil de atar y cada vez tengo más ganas de cogerlo entre mis manos y no soltarlo nunca más,
pero no puedo, no debo.
Siempre me pasa lo mismo,
atando cabos... deshaciendo nudos...
Quiero quitarme este dolor que me inunda cada vez que pienso,
cada vez que cierro los ojos,
cada vez que intento decir una palabra.
No tiene sentido seguir sentada observando,
mientras una marea intenta hacerse con el control de todo,
mojando todo a su paso,
haciendo más difícil respirar, caminar, pensar, reír... llorar.
La llama de la esperanza parece arder cada ves más tenue,
temo que de un momento a otro deje de arder esa cálida luz y me deje a merced de la oscuridad.
¿Correr? ya no quiero huir,
ya no quiero interponerme,
si esa llama deja de arder no podré encenderla nunca más,
nunca más.
Y lo sé, eso es lo que me pesa,
lo que no soy capaz de asumir,
lo que día tras día intente evitar,
lo sé, pero debo entender que ya es tarde,
demasiado tarde para evitar lo inevitable.
Es el momento de apagar esa llama.
"Abre la puerta, no digas nada."
Sumido en el silencio, sin decir nada,
sin realizar un sólo movimiento. Ese no es el.
“Levántate”
Quiero decirle
“abre los ojos, deja que seque tus lágrimas y dame tu mano.
No hay más solución, acéptame tal y como soy. No luches contra mi (ti). Nos hacemos daño”
Lentamente me siento a su lado,
lo rodeo con mis brazos y un halo nos envuelve.
Comienza a llover fuera,
veo las gotas resbalar a través de los cristales
y una sensación de alivio recorre todo mi cuerpo.
De repente... puedo notar una llama ardiendo en mi interior,
una que siempre estuvo ahí y que siempre me guió.
Es reconfortante su calor, su ardor...
Cierro los ojos, al abrirlos... nada queda de el entre mis brazos.
El contacto con mi piel es todo lo que puedo notar...
eso y unas tímidas lágrimas que recojo de mi mejilla.
Un paso más cerca, y a la vez más lejos, de ti.
te quiero, por quien eres,
pero desgraciadamente también por quien eras conmigo,
por quienes fuimos, en un tiempo que tristemente
algunas noches logro recordar.
Espero que el tiempo, nos de la oportunidad de volvernos a encontrar,
esta vez sí en el momento y lugar oportunos.
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SILENCIO
...Silencio que bien que me encuentres.
Es buen momento para que tomes una copa conmigo.
No... no digas nada.
Me gusta disfrutarte en tu máximo esplendor.
Me gusta oír tu voz callada.
Es como cuando abandonas una sala de esas de 2.000 watios de potencia.
Silencio, me gusta oírte ahora.
Si no fuera buen momento para pensar, te invitaría a que te marcharas.
Pero ya que mis neuronas andan revoloteando,
te pediré que te quedes un ratito conmigo.
¿Te quedas?
Gracias...
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Tu tipo de promesas y mi tipo de sueño!!
El cielo era oscuro,
la amenaza de lluvia se extendía como una promesa incierta,
como cuando se promete algo que,
se sabe de ante mano, no se podrá cumplir.
Y, no obstante, estas lleno de fastidio
porque hay algo vivo en esa promesa,
hay como un conflicto, un engaño entre tu mente y tú.
No podrás explicarlo a nadie pero sabes
que es la cosa más estupida que has hecho,
sabes que te engañas, que finges, y ese es el peor crimen.
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De donde viene esta búsqueda
¿Esta necesidad de resolver los misterios de la vida?
Cuando las más simples preguntas no pueden ser respondidas
¿Porque estamos aquí?
¿Que es el alma?
¿Por que soñamos?
Quizás seria mejor dejar de buscar esas respuestas
Sin investigar, sin anhelar
Pero esa no es la naturaleza humana
No es el corazón humano
no es el porque estamos nosotros aquí
Aun así luchamos por marcar la diferencia
Por cambiar al mundo
Por soñar con la esperanza
Sin saber nunca con seguridad
Lo que nos encontramos en el camino
Ni quienes de entre este mundo de extraños
Nos tenderán la mano
Tocaran nuestros corazones
Y compartirán el dolor de intentarlo
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En estos DOS últimos años he aprendido...
... a no creer en el destino ni en las casualidades: todo tiene un por qué; aunque en ocasiones sea prácticamente imposible encontrarlo.
que ya nadie me escribe diciendo: "no consigo olvidarte".
... que arriesgarlo todo en un segundo no sirve para nada,
tan solo para maldecir aquel intento frustrado de ser sólo dos personas ante el mundo.
que no puedo alcanzar en cielo porque,
aunque bata mis alas, no tengo la fuerza necesaria para hacerlo.
...a tender mi mano cuando alguien tenga miedo del futuro.
... a mirar más allá de las imperfecciones y
buscar en ellas algún resquicio de felicidad.
... que escribir me gusta más de lo que esperaba, es algo que sirve
para escapar de este mundo y refugiarte en un lugar como éste.
... que cada día que me levanto sigo añorando
esas cosas que jamás sucedieron a mí alrededor,
aunque sí en mi frágil memoria.
... que la distancia es un monstruo difícil de vencer.
... que nunca hay demasiado que perder
... que los sueños son las únicas mentiras que un día pueden dejar de serlo.
... que no sólo necesito encontrarte,
sino también que me encuentres.
... que por desgracia dos no es igual a uno más uno...
siempre hay quién arriesga más.
... que las cosas que no se dicen suelen ser las más importantes.
... que vivir es lo más peligroso que tiene la vida,
pero sin esos peligros nada tendría emoción y mucho menos, sentido.
... que hay miradas que te deshacen por dentro y
aunque intentes esquivarlas, es ya demasiado tarde.
... a experimentar eso que todos llaman "estar enamorada..."
... a perderme entre las páginas de los libros,
entre melodías de canciones...
... que las islas dónde naufrago cuando estoy a la deriva son, en parte,
lo que me mantiene en pie día a día.
... que, aunque cada vez menos, sigo en la niñez.
... que a veces me evado del mundo y comparto una estrecha
vivienda en la Calle Melancolía con quiénes me acompañan,
me escuchan, me sostienen, me aguantan...
... que la vida es vivir sin pensar demasiado, reírse de todo,
vivir del presente y aprender del pasado.
... que el final de mis pasos sólo lo decido yo.
.. a seguir conviviendo con el miedo y la cobardía,
el problema es que me acostumbré a ellos y
por más que lo intento no consigo escapar de entre sus garras.
... a recuperar el tiempo perdido con aquellos que viven lejos de mí.
... que la amistad es algo más que una relación entre dos personas,
es mirarse a los ojos y encontrar las respuestas a tus preguntas.
... a regalar sonrisas y reírme hasta tener agujetas.
... que la realidad está aquí, debajo de mis pies;
y no en mundos creados en mi cabeza dónde las ilusiones
y las utopías se entrelazan formando uniones irreales.
... que estoy tardando demasiado tiempo en cumplir
todos mis sueños porque apenas avanzo con paso firme
y aunque veo la meta delante de mis ojos, no consigo alcanzarla.
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SI PUDIERA
Si pudiera siquiera dibujar con las palabras
la mitad de un sentimiento
Quizá se entendería el por qué de mil lamentos:
Ese dolor que camuflo, ese dolor de los que amamos;
el dolor que me obliga a reír mientras lloro...
Si pudiera lanzar las emociones al aire,
Quizá nos entenderíamos mejor.
Quitarse lo absurdo y dar lo profundo
Tan solo sería cuestión de valor...
Pero hay cosas que sigo guardando
en algún rincón de mi alma,
Dónde el lenguaje no arrastra instrumentos ni palabras,
Dónde nacen las poesías y la fantasía,
Dónde cada ser humano difiere del que está al lado...
Existen frases que nunca explico,
Que se me escapan de las manos,
y es ahí dónde refugio el tesoro más preciado,
Mi mundo justificado: en algún rincón del alma...
Pero yo aún sigo esperando en un rincón
¿Quién me ofrece un nuevo corazón?...
Si pudiera siquiera transmitir con la mirada
lo que hay en un pensamiento
Se desenredaría la mente en sus intentos
De nublar mis deseos, de camuflar nuestros sueños,
De no dejarnos contar a veces nuestros cuentos.
Si pudiera hablar sin despegar los labios
Nunca se podría esconder que miento, que lloro,
Que quiero, que añoro, que amo, que grito...
y no va a pasar esta vez...
Simplemente puedo decir que tengo el alma desangrada de tantas mentiras... que tengo el tiempo justo; sin embargo tengo todo el tiempo del mundo. También diré que a veces me pierdo en mis fantasías, que me gustan los bares dónde se hace de día y ver a los amantes que se buscan en las esquinas pero sobre todo, que tengo las manos cansadas, pero las tengo a punto para otras batallas.
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DISTANCIA
De lejos, de muy lejos, conversamos a veces
Como si el tiempo y la distancia no nos hubieran cambiado,
Como si nosotros mismos no hubiéramos cambiado, usado, maltratado, disfrutado, manipulado ese tiempo;
Como si las palabras y los silencios, que son otros, que son menos, fueran los mismos de ayer y aún pudieran ser los de mañana;
Como si esta estatua que llevamos por fuera y el candor que fluye por dentro mantuvieran todavía aquel equilibrio de hace tiempo;
Como si todo aquello que te pudiera contar permaneciera en alguna memoria durante más tiempo, y con mayor claridad y sentido, que las gotas de lluvia en la ventana;
Como si el recuerdo de dos caminos cruzados pudieran aún volver a cruzarse ignorando las nuevas fronteras;
Como si la distancia pudiera dejar, por lo menos, un pequeño hueco a la nostalgia.
Conversamos como si esta lejanía que a duras penas compartimos fuera la de los seres lejanos, y no la de los alejados.
Lejos, lejos.
A veces te odio, quiero tenerte frente a mí para hacerte llorar y arrepentirte de todo.
La cosa es que eso sólo pasa cuando estamos lejos, que cuando te veo, te beso, te abrazo,
me olvido que te quiero dar una buena lección.
Yo no sé qué pasa, pero la distancia está causando estragos en eso que sentía o siento o ya ni sé.
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NOTICIA DE ULTIMA HORA
Tengo una noticia mi Psicólogo me diagnosticó (con las pistas que yo le di) un problema típicamente masculino en nuestra sociedad y ese no es otro que
“EL MIEDO AL COMPROMISO”
Como imagino que ya saben que el miedo al compromiso no es otra cosa que ser incapaz de compartir gustos, aficiones e intenciones sobre la vida con, en mi caso, una pareja sentimental. Según él soy incapaz de establecer una relación formal, me asusto ante una expectativa de cambio en mi independiente vida y no tolero la idea de “compartir”. Dice que espero más de lo que doy, que soy demandante y que en el momento que la relación no sigue el curso esperado, me frustro y rompo con ella sin dar posibilidad de cambio. Absolutamente siempre, culparé a la pareja por lo sucedido.
Dice que mantengo expectativas muy altas, lo cual me sirve para que ninguna pareja consiga alcanzarlas. Nunca estoy segura de si esa persona, es la indicada. Como, según él, no se estoy preparada para comprometerme, busco los problemas para lograr comprobar que la causa del fracaso es que la otra persona no es la adecuada: de esta manera consigo evadir mis responsabilidades fácilmente.
Esto es brevemente lo que mi Psicólogo define como mi problema. Esto es lo que él dice. Lo realidad, dista bastante de esa teoría:
Efectivamente tengo un relativo miedo al compromiso pero es simple y llanamente porque no quiero tenerlo. Ya sé lo que es el compromiso y es algo que no me asusta siempre y cuando sea con la persona adecuada.
Aun mi Psicólogo sigue en la tarea de curarme algo que no padezco y que, en caso de padecer, no me preocupa en absoluto tenerlo. Él me pide sinceridad y yo aprovecho la coyuntura y me sincero con él: No, no es esa la enfermedad que tengo, querido.
“Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo”. Sigmund Freud (Fundador del Psicoanálisis).
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Aquí tu texto
Escribo esto de noche.
Serán como las doce y media,
Generalmente, cuando llego a ésta hora,
en mi cabeza se mezclan trozos de letras de canciones,
pedazos de libros
y algunas peleas con mi w300,
que tal cual adolescente imposible,
cuando se enoja se pone imposible.
Cuando mi mente vaga,
suelo escribir.
Por desgracia,
se nota mucho la influencia
de mi amigo Baudelaire...
me fascina hacer que
cosas violentas suenen hermosas
(¿tendré un lado psicópata..?)
Simplemente estos temas recurrentes
le dan forma a mi prosa.
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Mirando las estrellas
Hoy nuevamente, contemplando el anochecer desde mi ventana, vuelvo a escribir una carta para tí, y a pesar de saber que nunca te llegará, se que tú desde tu estrella la podrás leer y te gustará.
Siento una dulce paz, me siento extraña, mirando la luna cuya luz atraviesa mi ventana y me embriaga de esa dulce sensación de calma, ojalá pudieras a mi lado estar, ojalá pudieramos nuevamente estar juntos.
Estoy sola, pero siento tu presencia muy cerca de mi, tu imagen se refleja en la luz que la luna derrama sobre mi ventana, y el viento de la noche me acaricia suavemente como si fueran tus manos, mantengo intactos mis recuerdos, y si pudiera pedirle a una estrella un deseo en una noche cualquiera le pediría volver a estar contigo, le pediría simplemente que nunca te hubieras ido, y de nuevo tendría una esperanza, pero sé que tan sólo es un sueño, porque mirando a las estrellas podría pedir mil deseos, y siempre todos me llevarían a ti, a tu recuerdo, porque en mis sueños siempre estás tú.
Sé que nuevamente amanecerá y con la llegada del sol se marcharán las estrellas y la luna se esconderá, y aunque te seguiré queriendo desde lo más profundo de mí corazón, volveré a mirar al frente, caminaré despacio pero firme sin mirar atrás, levantaré el vuelo una vez más y seguiré viviendo, más cuando la noche caiga nuevamente desearé que vuelvas, seguiré aquí, esperando amaneceres....
Mirando a las estrellas... |
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OBJETO DE CRISTAL
Ángel de alas de cristal,
Ángel con tendencia a caer y quebrarse,
cuyos pedazos son arma mortal.
Tu boca roja, ya no lo será más,
se tornada de color pálido
hasta verse blanca y con sabor a muerte.
Ese día llegará pronto y lo sabe,
esta preparando su traje de gala,
limpiando sus juicios, mentiras y
épocas de llanto inservibles y efímeras.
Este ángel de alas de cristal esta llorando sangre
Y derrota pues sabe que no puede jugar más a estar vivo.
Su principio lo llama, lo quiere de vuelta a su lado
Pobre ángel, sabe que no escuchará más tu voz,
que no tocara más tu piel, no reirá más contigo,
tiene miedo a decirte que ya no estará más junto a ti
y tiene más miedo aún de que al enterarte
quieras ir con él y te lastime uno de sus filosos cristales
sabe que morirás, pero no con el porque el,
el no es como tu, es un ángel recuerdalo
no simple mortal , pues ha visto más de allá
de lo que tus ojos jamás verán
solo pidió prestada piel dorada
este ángel de cristal solo quiere que sepas algo
quiere que nunca olvides tres palabras
convertidas en viento eterno:
siempre te amaré… |
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Ermitaña porque a veces la soledad es mejor
Ermitaña para aprender amar el silencio, saber escuchar desde ahí a las voces que me nombran
Ermitaña porque la locura era cosa de todos, y debía hacer algo para mí, tal vez tan egoísta para no dejar ni rastro, ni mapa para encontrarme
Ermitaña cuando más me amaron y yo sabía que pronto partirían, no sé debe tener ese tipo de fragilidades en momentos y días como hoy, cuando el frío se queda y no queda nada más que aguantarlo
Ermitaña para adueñarme de una montaña, tener tanta altura como tierra, llena de árboles y cuevas, sentir la lluvia y el viento, todos para mi, sólo míos, recuerdos de una infancia perdida, del capricho encerrado
Ermitaña para olvidarme de todos, y todos se olviden de mi, en apariencia todos lo aceptamos; en el fondo me lloran algunos y yo lloro por otros
Ermitaña...tal vez decisión...tal vez castigo...tal vez proceso...tal vez voluntad...tal vez virtud...tal vez imposición...
Ermitaña para esperar al forastero adecuado, para entender hacia donde debo ir, un lugar fértil, lejos de canteras rosas, lejos de catedrales vacías, esperando lo inesperado, el encuentro preciso para dejar este disfraz y ponerse de nuevo telas, esas que en ensueños ya llaman el destino...la decisión silenciosa que grita en cada sueño.
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DEBO APRENDER - ENTENDER- CAMBIAR- CORREGIR- ACEPTAR
Yo, que creí saber algo respecto a relaciones amorosas, últimamente, sin querer y observando mis experiencias, mis aciertos, mis errores y he visto que en esta materia, aun me falta tanto por APRENDER, por ENTENDER, por CAMBIAR, por CORREGIR, por ACEPTAR, por MEJORAR...
DEBO APRENDER que no debo poner toda la motivación de mi vida en una persona.
DEBO ENTENDER que no se debe rogar amor y que una relación no es para vivir angustiado.
DEBO ACEPTAR que en el amor, como en cualquier otra cosa de la vida, existen los tropiezos, las caídas, los dolores y el miedo que lo único que hace es dificultar más las cosas.
DEBO APRENDER que no es bueno sobrevalorar, endiosar, ni idealizar a nadie. Porque todos somos humanos, y no debo esperar de alguien más de lo que puedo esperar de un ser humano.
DEBO ACEPTAR que en algunas ocasiones es necesario pasar por un gran dolor para conocer una gran felicidad, ya que a veces el suelo del fondo es el más apto y firme para brincar.
DEBO TENER PRESENTE que el sentir algo hoy, no implica que lo sienta mañana, y así como me permito disfrutar, también debo permitirme llorar.
DEBO ENTENDER que la comodidad que me brinda la rutina es falsa, porque la vida está en constante cambio, por eso es necesario aprender a tolerar la inseguridad natural que se maneja en la vida cotidiana.
DEBO ACEPTAR que los planes pueden desaparecer en un instante, porque el futuro se mueve como él desee y no como a mí me de la gana. Si éste me permite hacer algunas cosas sobre él, debo estar agradecida y no lamentándome por todo lo que no pude hacer.
DEBO ACEPTAR que alrededor del amor, la sociedad ha creado muchas cosas que son un fraude. Por eso debo dejar de volverle la cara a la verdad sólo por seguir en una falsa comodidad o por miedo al dolor. Si la vida me demuestra que aquello en lo que puse mi corazón es una mentira, debo aceptarlo; llorando, desahogándome y renaciendo como la nueva persona que seré.
DEBO MEJORAR.... Para no ser tan sensible al abandono. Para que no hiera mi ego. Para poder aceptar que simplemente funcionó el tiempo que tuvo que funcionar.
DEBO ACEPTAR que a quien le agrado hoy, no es seguro que le agrade mañana. Y eso no tiene porqué ofenderme si lo acepto. Si acepto que a veces las personas no pueden dar más. Si acepto que quien esté conmigo tiene derecho a después no estarlo.
DEBO RECORDAR que a veces, lo bueno se obtiene esperando, y presionando se arruina.
Por eso es necesario tener paciencia, esperar tranquilamente y RECORDAR... Que la impaciencia es producto de un impulso emocional que tal vez pronto pasará. Que la impaciencia asfixia a quien está conmigo. Que la presión se puede convertir en irrespeto.
Pero sobre todo, DEBO APRENDER QUE NUNCA DEJARÉ DE APRENDER, y que mientras continúo aprendiendo, debo permitirme vivir y sentir. Y ahora, que me empiezo a recuperar de los dolores que sufrí gracias a que ni siquiera había aprendido que había mucho que aprender, lo único que me queda es, tomar un gran suspiro y decirme a mí mismo...
VUELVO A EMPEZAR...
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mi querida soledad
Yo tengo una soledad tan concurrida, tanto y más.
Mi soledad tan sola como siempre recibe de cuando en cuando un beso vacío, lo recibe y lo devuelve con la esperanza de que algún día con su beso el vacío se llene y su designación cambie. Pero al terminar de dar el beso gris nota su aliento amargo, como a sustancia oscura, como a error concebido y dado a luz. Y entonces entiende que está tan llena de recuerdos que no tiene lugar para nada más.
La soledad se reconoce en su nombre, se refleja en su identidad. Convive con ella misma días y noches interminables, llora a menudo, siente que nunca dejará de ser lo que es. Por mucho que lo intenta no puede dejar de soñar todas las noches que deja de ser soledad para ser compañía, para dejar de ser multitudes muertas y empezar a sentir en base a dos.
Triste soledad la mía, porque a veces se confunde y cree dejar de serlo. Sola soledad la mía, porque siempre acaba por darse cuenta que, rodeada de ausencias, nunca ha sentido cerca su muerte o recomposición.
Yo también tengo una soledad concurrida. Recibe visitas frecuentemente, y se contenta porque sabe que debe de sentirse diferente. Ésa es la diferencia, sabe que debe sentirse diferente y cree que la diferencia hace al cambio, pero no lo siente. No siente porque la soledad está cansada de sentir en vano. Y por ello la soledad, cansada del mundo exterior, se envuelve a sí misma y se guarda para cuando las heridas sanen y las cicatrices se borren.
Mi soledad lleva tiempo buscando otra soledad. ¡Pobre soledad! Ignora que en cuanto la encuentre su propia existencia se disolverá, para abrir paso a una nueva entidad pura y brillante, construida de a dos. Últimamente me pregunto qué será de ella cuando sepa la verdad, que será de mí cuando ella muera y yo tenga que aventurarme sin su compañía. Es paradójico pensar que la soledad funciona como compañía para mí, que cansada de vivir rodeada de soledades (o por miedo a dejarla ir acaso) me envuelvo en la mía. Después de todo, puede que sea yo quien se guarde para cuando las heridas sanen y las cicatrices se borren.
Mi soledad, tan llena de gente y tan vacía.
Ella entiende que está tan llena de memoria que ya no tiene espacio para nadie más. Lo cierto es que ya no sabe si los recuerdos le hacen bien o le hacen mal, porque en materia de amor las nociones de bien y mal mutaron de tal forma que lo malo la alimenta y lo bueno la envenena. Quizás mi soledad no lo comprenda, pero necesita una limpieza, porque está llena de él. Su rostro ocupa mi habitación principal, sus palabras mi sala, sus silencios estudio. Y poco a poco los recuerdos que con él comparto (que probablemente ya no formen parte de su soledad, pero seguirán formando parte de la mía siempre) se convierten en todo lo sola que puedo ser.
Algunos días espío en el interior de mi soledad; creo que hasta me olvido por qué está completa. Y entonces veo las luces y sombras de aquel viernes, los abrazos sucesivos, las risas y las discusiones. Y entonces veo las distancias que se transformaron en reencuentros casuales, los silencios que se convirtieron en llamados míos apagados pero repletos de ansiedad. Todo cabe en la soledad, hasta el adiós invisible que aunque nunca fue pronunciado por tu boca o por mi boca nació sin que lo planeara e irreversiblemente primará en mi recuerdo, lastimándome y lastimando a mi soledad cada vez que se haga manifiesto. |
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